Dentro de las circunstancias actuales, se va observando que muchas de las cosas que creíamos cuando estábamos en la universidad o en el colegio no son más que una expectativa creada gracias a lo que se veía a nuestro alrededor, o más bien, a lo que podíamos ver.
Quien escribe, forma parte de la llamada Generación Z, quienes al momento están ingresando al grupo de la población económicamente activa, y si no lo están, se encuentran en el grupo de los que desean ingresar. Todos nosotros empezamos a tomar relevancia en este mundo tan cambiante. La generación anterior va pasando el testigo a la generación actual. Quienes a su vez fueron alimentados desde su niñez con la idea de que cada uno es dueño de su destino y capaz de hacer todo lo que se propusiera.
Esta idea si bien es cierto es muy real, al mismo tiempo llega a ser irreal, ya que conforme vamos tomando el borde de lo que será el resto de nuestras vidas, al momento, nos sentimos perdidos, algunos lo llaman la crisis de los 27 años, en dónde cada uno de nosotros nos estamos encontrando con un mundo frío, lleno de hostilidades, trampas e hipocresía aunque también de bondad, empatía y estima, pero especialmente el resto o los últimos comportamientos de lo que fue la anterior generación.
Si bien es cierto nosotros somos quienes al momento estamos siendo relevantes, aún nos queda los restos de una sociedad un tanto insensible, algo que desde nuestro interior sentimos la necesidad de cambiar. Pero se nos hace un poco complicado y la razón es simple cada vez hay menos para trabajar o no se tiene los suficiente para convertirse en alguien que influencie una sociedad que cada vez se dirige más al entretenimiento sin sentido que a lo que verdaderamente importa.
¿Estamos cansados de no ser tomados en cuenta?, ¿Qué hacer frente a todo esto?
Esto es simple y a la vez complicado, en Latinoamérica es posible llegar a ser líder ya que el liderazgo aquí es pobre, sin embargo, también al darnos cuenta de aquello hay muchos habladores proclamándose líderes y hay muchos faltos de información que les creen.
Debemos encontrar la manera, primero ser buenos ciudadanos, ser de la clase de persona que hace lo que quiere y tiene que hacer sin dañar al resto, ser de los que se ponen en el lugar de los demás y entienden lo que pueden sentir, sin duda esto sería el primer paso para ser buenos con nuestro prójimo. Y esto a la par se logra empezando a tenerle cariño a la autoeducación, ya no confiar en que los gobiernos van a hacer todo por nosotros, sino apalancarse de las pocas oportunidades que crean, aún sin esperar nada de ellos, para lograr nuestros objetivos. Siempre llegando a buscar la manera de ser responsables con nosotros mismos y de lo que hagamos, desde mi perspectiva creo que solo así podemos empezar a salir de bache social en el que nos encontramos. Para mejorar nuestro ambiente y el del que nos rodea.
Tú qué piensas
¿Es mejor ser responsable de nuestro propio destino? O ¿Mejor culpo a las condiciones externas de mis fracasos?

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