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Los animales afectados por la peste

Una epidemia terrible, enviado a la tierra por el cielo, que deseaba ventilar su furia sobre un mundo pecaminoso, para llamarla por su verdadero nombre, la peste, ese vial de virulencia que llena el Aqueronte, había caído sobre todos los animales. No todos estaban muertos, pero todos estaban apunto de morir y habían dejado de intentar encontrar nuevo combustible para alimentar el fuego oscilante de la vida. Ningún alimento despertaba su deseo; dejó de haber lobos y zorros a la búsqueda de víctimas inocentes e impotentes; y los palomos dejaron de cortejar a las palomas, porque el amor y la alegría habían volado. El león tomó el trono para decir: "Queridos amigos, no dudo de que es por los altos fines del cielo que deben caer sobre nosotros las tribulaciones de los pecadores. Que el que más haya pecado de todos nosotros caiga víctima del anfitrión vengador de los cielos y que él obtenga la salvación para todos; porque la historia nos enseña que en estas crisis debemos hacer sacrific...

Dios y Abraham

El más grande Señor había prometido que él no se llevaría el alma de Abraham a no ser que el hombre quisiera morir y le pidiera a Él que lo hiciera. Cuando la vida de Abraham estaba tocando su fin y Dios decisión hacerse con él,  envió un ángel en forma de hombre viejo y decrépito, prácticamente incapacitado. El viejo se detuvo a la puerta de Abraham y le dijo: "Ay, Abraham, me gustaría algo de comer". Abraham estaba asombrado de oírle decir esto. "Muere -le dijo Abraham-. Sería mejor para ti que seguir viviendo en esas condiciones." Abraham siempre tenia comida preparada en su casa para invitados pasajeros. Así que le dio al viejo un cuenco con caldo de carne y migas de pan. El viejo se sentó a comer. Tragaba laboriosamente con gran esfuerzo y una vez, al coger la comida, se le cayó de la meno y se desparramó por el suelo. "Ay Abraham -digo-, ayúdame a comer. "Abraham cogió la comida con la mano y se llevó al viejo a los labios. Pero se le cayó por la bar...

Michael Arlen

Durante una mala racha  (el escribo de teatro) Michael Arlen fue a New York en 1994. Para ahogar sus penas hizo una visita al famoso restaurante 21. En la entrada se encontró con Sam Goldwyn, que le ofreció el poco práctico consejo de comprar caballos de carreras. En la barra, Arlen se encontró con Luis B. Mayer, un viejo conocido que le preguntó por sus planes para el futuro. "Estaba hablando con Sam Goldwyn...", empezó a decir Arlen. "¿Cuánto te ha ofrecido?", le interrumpió Mayer. "No lo suficiente", respondió de forma evasiva. "¿Aceptarías quince mil por treinta semanas?", preguntó Mayer. Ni una duda esta vez. "Sí", dijo Arlen. The Little, Brown Book of Anecdotes, Clifton Fadiman, Ed., 1985

La Tortuga, el Elefante y el Hipopótamo

  Un día la tortuga conoció al elefante y este le dijo: "Fuera de mi camino, debilucho, ¡que te voy a dar un pisotón!". La tortuga no tenía miedo y se quedó donde estaba, así que el elefante la pisó, pero no la pudo aplastar. "No hagas alardes, Sr. Elefante, ¡soy tan fuerte como tú!". Pero el elefante se limitó a reír. Así que la tortuga le pidió que viniera a su colina la mañana próxima. Al día siguiente, antes del amanecer, la tortuga se apresuró colina abajo hasta el río, donde se encontró con el hipopótamo, que iba de vuelta al agua después de su comida nocturna. "¡Sr. Hipo! ¿Jugamos a tira y afloja con la cuerda? ¡Apuesto a que soy tan fuerte como tú!", dijo la tortuga. El hipopótamo se rió de esta idea ridícula, pero aceptó. La tortuga sacó una cuerda larga y le dijo que la sujetara en la boca hasta que gritara "¡Ya!". Entonces subió corriendo hasta la colina donde se encontró al elefante, que se estaba empezando a impacientar. Le dio al el...

La Serpiente, el granjero y la garza

Una serpiente a la que perseguían los cazadores le pidió a un granjero que le salvara la vida.  Para esconderla de sus perseguidores, el granjero se agachó y dejó que la serpiente se metiera en su tripa. Pero cuando pasó el peligro y el granjero le pidió a la serpiente que saliera, ésta se negó. Dentro estaba caliente y segura. De camino a casa, el hombre el hombre vio una garza y se acercó a ella para susurrarle lo que le había pasado. La garza le dijo que se agachara e hiciera un esfuerzo por expulsar a la serpiente. Cuando ésta sacó la cabeza, la garza la agarró, la sacó y la mató. El granjero estaba preocupado por si todavía tuviera dentro el veneno de la serpiente, y la garza le dijo que la cura para el veneno de serpiente era cocinar y comerse seis aves blancas. “Tú eres un ave blanca”. Dijo el granjero.  “Tú estás bien para empezar”. Agarro la garza, la puso en una bolsa y se la llevó a  casa  donde la colgó, mientras le contaba a su mujer lo que había pasado....

El Deseo de Emprender

Dentro de la sociedad actual, se han venido dando muchos cambios dentro del paradigma de cómo trabajar y llevar a cabo nuestras metas profesionales e inclusive personales. Todos conocemos que dentro de hace varios años la costumbre para una persona de vida media, era de esperar simplemente obtener un puesto bien remunerado en una empresa y poder sobrevivir, sin embargo, ya todos somos testigo que esto ha venido cambiando, y ahora se promueve la opción y deseo de trabajar para uno mismo, y ahora son más las personas que desean crear un negocio para ello mismos. Llegados a este punto, la gran mayoría de las personas, en especial los nuevos adultos de la generación Z, esperamos encontrar ese futuro prometedor en el cual todos podamos vivir de una forma totalmente cómoda, todo gracias a la nuevas tecnologías y comunicación libre que hemos tenido desde muy jóvenes. Lo que conlleva al tema que se va a presentar "El deseo de emprender" El emprendimiento es una de las actividades más...